las 26 leyes del Murphy Bolivariano!!


Con qué sórdido placer solía cantar a todo pulmón y con gestos de mariachi, la canción “El Rey”, haciéndo énfasis en la estrofa “…y mi palabra es la ley”. Ahora sabemos a cuál ley se refería, a la Ley de Murphy: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Luego de diez años de improvisación, incapacidad, ineficiencia, destrucción y desorden, el Presidente Chávez nos impone 26 leyes en forma inconstitucional y despótica, además dice muy ufano haber pasado otras 16 a la Asamblea Nacional para “su discusión” y amenazó recientemente con “clavarnos” 26 leyes más si a los ciudadanos se les ocurría protestarlas. Esto nos remite a uno de los corolarios de las populares Leyes de Murphy, que dice: “Si un individuo lo único que tiene en la cabeza es un martillo, cualquier cosa que vea le parecerá un clavo”.

Como nos ha amenazado con 68 leyes, le vamos a responder con unas cuantas de Murphy.

Edward Murphy, ingeniero aeronáutico, elaboró su famoso enunciado mientras realizaba una costosa prueba de desaceleración con cohetes sobre rieles que terminó en fracaso, debido a que uno de los asistentes había conectado al revés los sensores, lo que en criollo sería “poner los cables cambiaos”. Murphy, frustrado, comentó: “Si una persona tiene una forma de cometer un error, lo hará”. Son, por así decirlo, las leyes de la máxima fatalidad provocada con el mínimo esfuerzo, descuido, insentatez o por ignorancia.

Otra de ellas dicen así: “Los problemas complejos, tienen soluciones erróneas”. Así ha sucedido con la prueba o experimento del “Socialismo del Siglo XXI” en Venezuela, donde un individuo con trastornos de personalidad, sin ninguna preparación para conducir un país moderno y rodeado de incapaces, ha cambiado los sensores al país, desacelerándolo, conduciéndolo al fracaso en todos los órdenes, desde la forma arbitraria de disponer y dilapidar los recursos de la nación hasta el colapso del servicio eléctrico.

Una variante de Murphy dice: “Es imposible caerse del suelo”, pues Chávez lo logró. Luego de ingresar al país más de 700.000 millones de dólares durante su mandato, debido a los precios del petróleo más altos de la historia, según la Cepal, el crecimiento de la economía venezolana para el 2009 será sólo de 4%. La irresponsabilidad del manejo de las finanzas públicas del país por un solo individuo de comprobada ignorancia en la materia y con delirios de grandeza, nos está llevando a una crisis económica a mediano plazo. Ha regalado más de 30.000 millones de dólares a otros países y a organizaciones variopintas, mientras la deuda externa está llegando a los 40 millardos y la interna supera los 30 millardos, es decir 70 millardos de dólares en conjunto.

Como este gobierno acabó con la producción agroindustrial, este año las importaciones se proyectan en más de 50 millardos de dólares, con una inflación que promediará el 35%. Las inversiones extranjeras han caido 94%, la balanza comercial es totalmente desfavorable y el riesgo país se ubicó a comienzos de este mes en 684 (EMBI+ pbs). Según el BCV, Venezuela desmejoró sus finanzas con un déficit de $ 12.780 millones en el segundo trimestre debido al incremento de créditos petroleros a clientes del exterior y las empresas estatizadas ya están arrojando pérdidas. En contrapartida, las reservas internacionales de Venezuela están hoy en 35 millardos de dólares. En FONDEN, que en los últimos tres años tuvo ingresos por 36 millardos de dólares gracias al traspaso millonario de las reservas de “un bolsillo a otro” (Chávez dixit) y aportes de PDVSA, hoy en día quedan solo 5 millardos.

En medio de este despropósito, las 26 leyes impuestas de manera autoritaria se relacionan inevitablemente con los enunciados de las leyes de Murphy: “Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeorará”. Chávez ha concentrado todas las instituciones del Estado y la complejidad de sus programas y decisiones en su persona, siendo el funcionario “que ha alcanzado el nivel ideal de incompetencia”. Ha destruido las instituciones creando un Estado paralelo, intentando arrancar desde una tabla rasa para construir un modelo nuevo pero, según Murphy, “un sistema complejo diseñado partiendo de cero, no funciona nunca y no se puede modificar para que funcione”. Ante esto, Chávez y su gobierno tratarán de “solucionar los problemas, ocultando los problemas”. Chávez y su revolución han venido actuando tal y como Murphy lo aseveró: “Si los hechos no se ajustan a la teoría, tendrá que deshacerse de los hechos”.

Luego del reciente apagón nacional, Chávez sigue sin entender que planificación, preparación y eficiencia son palabras claves y que el fantasma de la incompetencia ronda a cualquiera por más amigo y leal que sea: “cualquier sistema –dice Murphy- que dependa de la fiabilidad humana, no es fiable. Las inversiones en fiabilidad aumentarán hasta que superen el coste probable de los errores o hasta que alguien competente insista en que el trabajo se haga bien”.

Pareciera que se hubiera aprendido de memoria los postulados sobre la capacidad de sus colaboradores: “La destreza es directamente proporcional al número de aparatos que haya estropeado por completo” y otra que dice: “Sólo porque sepa el nombre de la pieza que anda mal, no significa que sepa lo que es, cómo funciona o cómo solucionar el desperfecto”. Una recomendación para escojer a sus “técnicos” en apagones sería: “Si quiere identificar al experto, escoja al que predice que el trabajo será complejo y durará más tiempo”. Sobre este tema, Murphy es incisivo: “cuando todo falle, lea las instrucciones”.

Si Murphy recomendó “nunca intentar repetir un experimento que haya salido bien”, Chávez ha tratado de repetir el experimento soviético y el cubano, donde el llamado socialismo real terminó en un estruendoso fracaso. No ha entendido lo que Murphy señala como el Factor de Inutilidad: “Ningún experimento es un fracaso absoluto. Siempre puede servir como mal ejemplo”.

Algunas recomendaciones a Chávez tomadas de las Leyes de Murphy:

1. No confundir visión con utopía.

2. No aplique ningún modelo hasta que no entienda los supuestos simplificados sobre los que se fundamenta y compruebe que es aplicable.

3. No crea que el modelo es la realidad.

4. No distorsione la realidad para que se ajuste al modelo.

5. No defienda un modelo desprestigiado.

6. No se limite a un solo modelo. Emplear más de uno puede ser útil para entender los distintos aspectos de un mismo fenómeno.

7. No piense que lo ha construido con sólo ponerle un nombre al modelo.

8. Si su proyecto no funciona, investigue la parte que pensó que no tenía importancia.

9. La suposición es la madre de todas las pifias.

10. Es sorprendente el tiempo que se necesita para terminar algo en lo que no se está trabajando.

11. La ineficacia y la estupidez del personal corresponde a la ineficacia y estupidez de los jefes.

12. La causa principal de los problemas son las soluciones que algunos aportan.

13. El problema consiste en la manera de ver el problema.

14. Un mal jefe despedirá al empleado competente que siempre tenga razón.

La cultura corporativa del Estado se ha invertido. Los principios para construir la reputación y cultura organizacional, para fomentar capital social y emocional y en especial para brindar calidad de servicio, han sido distorsionados y sustituidos por la propaganda ideológica, la improvisación y el reclutamiento de los más incompetentes. Cómo recomponer todo lo que este gobierno, cual Midas en negativo, ha estado arruinando, desde las empresas básicas, pasando por PDVSA, hasta la infraestructura vial y hospitalaria. Según Murphy: “el tiempo necesario para rectificar una situación es inversamente proporcional al tiempo que se tardó en crearla, un ejemplo sería: hace falta más tiempo para pegar un florero que para romperlo”. Chávez no ha entendido una de las más populares: “Si todo viene hacia usted atropellándolo, es que se ha equivocado de vía”.

Inspirado en leyes de la Murphyología situacional, dejo a la libre interpretación del lector estas últimas: “No hay nada tan pequeño que no pueda manifestarse o provocar una explosión violenta” y, en relación a las 26 leyes, la conclusión final a la que llegó Murphy en su teoría y comprobación: “Todas las leyes son simulacros de la realidad”.

Link: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5792988.asp / E-mail: Edgar.cherubini@gmail.com

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