DEL ÚTERO Y SUS MITOS


Para Aristóteles era un vaso. Un simple vaso que se llena con el sagrado líquido del varón. Igual que un recipiente no participa en el líquido que contiene, tampoco el útero lo hace al recibir el esperma.
Útero. ¿De dónde viene la palabra? Del griego “hysteron” que significa histeria.

Los médicos antiguos explicaban la histeria como un trastorno del útero y, por tanto, propio de las mujeres.
Según los medico de la época La histeria afectaba especialmente a las mujeres vírgenes que necesitan del varón igual que una planta necesita de la lluvia. Sin el poder masculino, las mujeres se ponen histéricas y enloquecen.

Hipócrates asoció ciertos trastornos mentales con la menstruación. Suponía la existencia de una sustancia tóxica producida en el útero que las mujeres eliminaban cada mes. En el siglo segundo, el famoso anatomista Galeno describía así el cuerpo de la mujer: El útero tiene siete cámaras: tres a la derecha para los fetos masculinos, y tres a la izquierda para los femeninos. Y una en el medio. ¿Para qué? Para los hermafroditas.

Esta absurda creencia se debía a la todavía más absurda prohibición de la Iglesia Católica de practicar autopsias. Al no conocer la anatomía interna del cuerpo humano, los médicos se basaban en disecciones de cerdos, que sí tienen úteros con múltiples cámaras.

En la Edad Media, recordando el relato del Génesis donde Eva entrega a Adán la fruta prohibida, los teólogos decían que la mujer era la puerta del diablo: Y muy bien dicho. La mujer es “Porta Diaboli”. Por ella entró el pecado en el mundo.

La entrada era, obviamente, la tan temida y deseada vagina femenina. A través de ella se llegaba al tan censurado y vilipendiado útero. Siglos más tarde, Leonardo da Vinci dibujaba un gran útero conectado a los pechos a través de venas de leche. Todavía a finales del siglo 19, los científicos insistían en que el útero competía con el cerebro.

El doctor Edward Clarke, profesor de Harvard y autor del más importante libro sobre la sexualidad de la era victoriana, afirmaba:
“La educación de la mujer atrofia el útero. No es bueno que las mujeres estudien mucho porque pierden la energía y la sangre necesaria para desarrollar al feto”.

Avanzado el siglo 20, con las investigaciones del fundador de la ginecología Ernst Gräfenberg, se comenzaron a romper los mitos y la ignorancia respecto a la sexualidad femenina y al útero. Mitos e ignorancia que, como siempre, justificaban la prepotencia y el abuso de los varones.

El útero. La matriz. Un órgano sorprendente creado por la naturaleza. Un laboratorio mágico gracias al cual vimos la luz del día todos los seres humanos.

BIBLIOGRAFÍA
De Mujer a Mujer, Terra Networks Chile
Radialistas

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