Historia del pecho… Grandes o pequeños.


El gusto por un tamaño de pecho determinado, así como la manera de resaltarlo o esconderlo varían de una cultura a otra y con frecuencia cambian dentro de una misma sociedad. Desde los orígenes de la humanidad el arte prehistórico registra la ambigüedad de los imaginarios humanos, que han preferido tanto los senos voluminosos como los pequeños e incluso los pechos planos.

Las mujeres de la Grecia antigua le prestaban atención al pecho ya que lo sujetaban con una banda de tela. Pero el pecho no debía ser un elemento erótico ya que las estatuas de la época nos han transmitido la imagen de los pechos firmes pero modestos. Tampoco en las cerámicas existen representaciones eróticas que muestren caricias o besos en esta parte del cuerpo femenino.

Los romanos también mostraban indiferencia por los pechos. La gran novela érotica de Petronio, El Satiricón, no habla de los pechos de las mujeres. Ovidio, en Arte de amar, dice que hay que cubrir los pechos planos y sólo mostrar los perfectos, pero que es el hombro desnudo el que le despierta el deseo de besar, no los senos.

Durante la Edad Media la mujer más honrada era la de trece o catorce años. A esa edad se casaba, concebía un hijo, y probablemente moría a los veinticinco años, de modo que los senos más atractivos eran los pequeños. Eso es evidente en las imágenes y el la poesía del medioevo. Cuando el promedio de vida se extiende y el acento comienza a ponerse ya no en la esfera espiritual sino en la material -tal es el caso del Renacimiento- el ideal de mujer cambia y se impone la moda de los pechos grandes.
La Revolución Francesa le fue favorable a los pechos, que se llevaban libres bajo telas transparentes; y durante el imperio napoleónico se crearon vestidos que los mostraban y realzaban. Pero la burguesía, que sin embargo los prefiere grandes y maternales.  En el siglo XX hemos tenido breves períodos en los que estuvieron de moda los senos pequeños: uno de ellos fue la década del ´20, y otro fue el de las postrimerías de la década del ´60, cuando se impuso la moda unisex al amparo del modelo de Twiggy. En estos dos períodos las mujeres estuvieron interesadas en asimilarse al hombre en su vida profesional y económica, y dado que los senos aparecen como un rasgo tan marcado de femineidad, trataron de ocultarlos. Tras la Segunda Guerra Mundial,Los soldados americanos lanzaron a la moda la chica pin-up de formas muy generosas, y cuando irrumpen en la escena pública mujeres de grandes senos como Marilyn Monroe y Gina Lollobrigida, se impone la imagen femenina de objeto sexual, la de una criatura doméstica que nació para servir a los deseos del hombre.

Durante los períodos conservadores de Reagan y Bush, después de la época de moda unisex de los sesenta y setenta, retorna la moda del pecho ampuloso a través de los implantes mamarios.

El cine de Hollywood tomó el relevo e impuso a las actrices de pechos opulentos. Pero el busto pequeño no se deja abatir y en el último tercio del siglo regresan con fuerza.

Hoy los gustos son variados: la cirugía ofrece la posibilidad de aumentar y de reducir lo pechos, lo mismo que los sujetadores, que sirven tanto para realzar como para camuflar el busto.

 

 

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